No todo son pálidas en los servicios del PAMI; yo tuve la bendición desde hace varios años, cuando aún vivía mi esposa, QEPD, de tener una excelente atención brindada por una doctora, que por suerte continúa, ahora con mis 84 años, en todo de lo que está a su alcance, dentro de la tremenda burocracia que existió y sigue en plena vigencia. Cuando me sentí pésimamente atendido en una clínica de ojos, conseguí con la intervención de la profesional mencionada efectuar el cambio de prestador a un hospital de ojos, desde diciembre del 2020, donde recibo un muy buen servicio. A partir de ese mes me recetan unas gotas -medicamento incluido en el nuevo vademecum PAMI- receta firmada electrónicamente- las que debo usar de por vida. Desde entonces hasta octubre pasado las recibí sin cargo. Ahora volvamos a la realidad, el 01/11, a mi solicitud, me efectúa una nueva receta electrónica para la continuidad del tratamiento; recibí en mi correo electrónico la información para retirar en la farmacia y grande es mi sorpresa cuando me indican que debo abonar el medicamento; al consultar en el PAMI de la situación me informan que, en su sistema la mencionada receta no está registrada, por lo que debo solicitar la emisión de una nueva receta. Solicitada la misma, que con toda celeridad es emitida por el hospital de ojos el mismo día 04/11, de inmediato concurrí a la farmacia donde siempre retiro mis medicamentos, y el PAMI no autorizó como venían haciendo desde hace más de un año, por lo que tuve que abonar el 40 % para la continuidad del tratamiento.¿ ¿Qué ocurriٕó de la noche a la mañana para dejar de autorizarla? A los responsables del PAMI les solicito que traten de no ser tan burocráticos; pierden tiempo innecesariamente, deben ordenarse y usar la tecnología a su disposición. No respetan sus propias disposiciones ni los derechos adquiridos; borran con el codo lo que escriben con la mano. Es un verdadero atropello. Cada día está peor; la pandemia y la cuarentena fueron el pretexto perfecto para dejar de generar prestaciones y se mantiene hasta hoy. Me pregunto ¿qué hace la mayoría de los afiliados que no tienen la posibilidad de usar la tecnología, para ser atendidos como nos merecemos? Realmente estamos totalmente desprotegidos, dejen de usar nuestra obra social para hacer publicidad, donde no se refleja la triste realidad que nos toca vivir.
Federico Yurcovich
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